El autor plantea que los Espacios Costero Marino de Pueblos Originarios (ECMPO) no son solo figuras administrativas, sino una herramienta fundamental de justicia histórica y defensa ambiental para las futuras generaciones.
Históricamente, los asentamientos costeros han sido el hogar de comunidades que mantienen una relación simbiótica con el mar. Sin embargo, la presión inmobiliaria, la sobreexplotación industrial y el cambio climático amenazan con borrarlos del mapa.
Sin la gestión activa de quienes habitan estos territorios, estos espacios perderán su valor sociocultural y su biodiversidad. La propuesta del autor es clara: el reconocimiento de los derechos consuetudinarios es vital para la resiliencia del ecosistema costero.