Desde hace más de un año que el humedal estero Reñaca aguarda por su protección oficial como humedal urbano. Mientras la ciudad se vuelca a los eventos masivos, la naturaleza local sigue esperando decisiones administrativas que no llegan.

La importancia de conservar estos ecosistemas no es solo un tema de activismo, sino una necesidad urbana urgente frente a la crisis climática que afecta a nuestras costas. Los humedales cumplen funciones vitales de mitigación de marejadas y biodiversidad.

El desafío para Viña del Mar es integrar su desarrollo cultural con la protección de su patrimonio natural. No podemos seguir postergando las declaratorias que garantizan la vida de nuestro borde costero.